Edilberto

Edilberto

E

dilberto estiró hasta donde pudo sus pies, luego movió lentamente sus largos brazos y miro el reloj de pared que pendía justo en el lugar donde había permanecido el crucifijo de su madre. La noche anterior había observado la hora antes de dormirse, las 11:11 pm; ahora el reloj marcaba las 11:11 am. No se le ocurrió nada, sólo extrañaba que hubiese estado en cama exactamente doce horas.

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